La funda de almohada es, junto con la sábana bajera, la pieza de lencería de cama que más contacto directo tiene con el huésped y, sin embargo, es habitual que reciba menos atención en la compra que las sábanas o los rellenos nórdicos. Esa falta de atención es un error: la funda de almohada es lo primero que el huésped toca al apoyar la cabeza, y su tacto, su ajuste y su estado tienen un impacto directo en la percepción de calidad de toda la ropa de cama.
Esta guía explica qué tipos de funda existen, qué material y conteo de hilos elegir, cómo combinar correctamente la funda con la almohada y el tamaño de cama, y cómo calcular el stock necesario para una gestión de lavandería eficiente.

Tipos de funda de almohada según el cierre
Funda con solapa interior (housewife)
La funda con solapa interior —conocida internacionally como housewife pillowcase— es el modelo estándar en hostelería profesional. Tiene una solapa de tela cosida en el interior de la abertura que mantiene la almohada en su sitio sin necesidad de cierre adicional —botones, cremallera— lo que simplifica tanto la colocación durante el housekeeping como el lavado industrial, al no haber piezas duras que puedan dañar el tambor de la lavadora o engancharse con otras prendas.
Es el modelo recomendado para hostelería de cualquier categoría por su practicidad operativa: rápida de poner, sin componentes que se rompan o se pierdan, y compatible sin restricciones con el lavado y secado industrial a altas temperaturas.
Funda con solapa de botones
Algunos hoteles de categoría alta utilizan fundas con una hilera de botones de tela en la abertura, que ofrece un acabado más elegante y una sujeción más firme que la solapa simple. Es más habitual en almohadas decorativas o cojines de cama que en la funda de uso diario, porque los botones requieren más tiempo de colocación y representan un punto de posible rotura en el lavado industrial repetido.
Funda continental (oxford)
La funda oxford tiene un borde plano cosido alrededor de todo el perímetro, que sobresale unos centímetros del contorno de la almohada, creando un marco decorativo. Es un modelo habitual en hoteles de categoría alta para almohadas decorativas sobre la cama hecha, pero no es el formato funcional de uso diario por su mayor complejidad de planchado y su carácter más decorativo que práctico.
Material: coherencia con el resto de la ropa de cama
La funda de almohada debe ser del mismo material y calidad que la sábana del mismo juego, tanto por coherencia estética como por practicidad de lavandería: lavar y secar todas las piezas del mismo juego con el mismo protocolo es más eficiente que gestionar materiales distintos con requerimientos de cuidado diferentes.
Algodón 100% percal: la opción más extendida en hostelería profesional, con el mismo perfil de durabilidad y tacto que hemos descrito para las sábanas: resistente al lavado industrial repetido, fresco al tacto y con buena relación calidad-precio en el rango de 180-300 hilos.
Mezcla poliéster-algodón: la opción más práctica para hostelería de alto volumen por su menor arrugado y mayor resistencia al lavado frecuente, especialmente relevante en la funda de almohada porque es la pieza que más se manipula durante el housekeeping diario.
Algodón egipcio o satén: para hoteles de categoría alta y lujo, la funda en algodón egipcio o satén de calidad ofrece la sensación táctil premium que se espera en ese segmento, manteniendo la coherencia con sábanas de la misma gama.
Cómo elegir el tamaño correcto de funda
El tamaño de la funda debe corresponder exactamente al tamaño de la almohada que se va a usar, con un margen ligeramente superior que permita meter la almohada sin tensión pero sin que sobre tanta tela que la funda quede holgada y con mal aspecto.
| Tamaño de almohada | Tamaño de funda recomendado |
|---|---|
| 40x40 cm (cojín decorativo) | 40x40 cm o 45x45 cm |
| 50x70 cm (estándar individual) | 50x70 cm a 50x75 cm |
| 50x90 cm (almohada larga doble) | 50x90 cm a 50x95 cm |
| 65x65 cm (euro/continental) | 65x65 cm a 70x70 cm |
Un error frecuente en hostelería es comprar fundas universales de talla única para almohadas de tamaños distintos, lo que genera un ajuste deficiente: fundas demasiado ajustadas que se rompen en las costuras con el uso, o fundas demasiado holgadas que dan un aspecto descuidado a la cama hecha.
Conteo de hilos y gramaje: qué priorizar en la funda
A diferencia de la sábana bajera, que soporta más tensión mecánica por el ajuste al colchón, la funda de almohada tiene un uso más suave y su principal función es el contacto directo con la piel del rostro del huésped. Esto hace que la suavidad al tacto tenga un peso relativo mayor en la elección de la funda que en otras piezas de la ropa de cama.
Para hostelería de 3-4 estrellas, un conteo de hilos de 200-250 en percal de algodón ofrece un equilibrio óptimo entre suavidad, durabilidad y coste. Para hoteles de 5 estrellas y lujo, conteos de hilos de 300 o superiores, o el uso de satén de algodón, elevan la experiencia táctil de forma perceptible para el huésped.
Color: blanco como estándar y sus alternativas
El blanco sigue siendo el estándar absoluto en fundas de almohada de hostelería profesional por las mismas razones que en el resto de la lencería de cama: comunica limpieza, permite el blanqueado industrial y es la opción más versátil para combinar con cualquier estilo de habitación.
Algunos hoteles de categoría boutique o con identidad de diseño marcada utilizan fundas de almohada en colores suaves —gris perla, beige, azul muy claro— coordinadas con el resto de la ropa de cama, aunque esto implica gestionar un protocolo de lavado más cuidadoso sin blanqueado agresivo y un control de stock por color más complejo que con el blanco único.

Cuántas fundas necesita tu hotel
El cálculo de stock de fundas de almohada sigue una lógica ligeramente distinta a la de las sábanas porque el número de almohadas por habitación puede variar —entre 2 y 4 almohadas por cama doble es habitual en hostelería de categoría media-alta— lo que multiplica la necesidad de fundas respecto a las sábanas.
Fórmula básica: número de almohadas en el hotel × 3 (una en uso, una en lavandería, una de reserva) es el cálculo mínimo recomendable. Para hoteles con lavandería externalizada o ciclos de lavado más largos, el factor de seguridad puede subir a 4.
Dado que la funda de almohada tiene un coste unitario relativamente bajo comparado con la sábana, mantener un stock generoso no representa un coste elevado en el presupuesto total de lencería, y reduce significativamente el riesgo de roturas de stock en días de alta ocupación.
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