Sabanas para hoteles

Sábanas para hotel: guía para elegir el hilo, material y gramaje según la categoría de tu establecimiento

Las sábanas son uno de los pocos elementos del hotel que el huésped experimenta con todos los sentidos: las ve, las toca y pasa horas en contacto con ellas. Una mala elección no solo genera comentarios negativos en las reseñas —"la cama era incómoda", "las sábanas eran ásperas"— sino que también supone un gasto mayor a largo plazo si el tejido se deteriora antes de lo previsto.

Elegir bien significa entender tres variables: el conteo de hilos, el material y el gramaje. Y entender que la combinación correcta no es la misma para un hostal de rotación alta que para un hotel boutique de cinco estrellas.

El conteo de hilos: qué es y por qué importa (pero no lo es todo)

El conteo de hilos —o thread count— indica cuántos hilos hay por pulgada cuadrada de tejido. En términos generales, a mayor conteo, más densa y suave es la tela. Pero hay un matiz importante que muchos proveedores omiten: un conteo muy alto no garantiza mejor calidad si los hilos son finos o de baja resistencia. Un algodón de 400 hilos bien fabricado supera con creces a uno de 800 hilos con fibra de baja calidad.

Categoría del hotel Conteo de hilos recomendado Sensación
Hostal / hotel económico 144–200 Fresco, resistente, fácil mantenimiento
Hotel 3 estrellas 200–300 Cómodo, buena durabilidad
Hotel 4 estrellas 300–400 Suave, aspecto cuidado
Hotel 5 estrellas / boutique 400–600+ Lujoso, experiencia sensorial premium

Sabanas para hotel

Las mezclas de algodón y poliéster son una opción muy válida para establecimientos que priorizan la resistencia a las arrugas y la facilidad de planchado. Son más económicas, aguantan mejor los lavados a alta temperatura y tienen menor tendencia a deformarse. Su contrapartida es una transpirabilidad menor, lo que puede notarse en climas cálidos o en habitaciones con poca ventilación.

Los tejidos premium —satén, lino, algodón egipcio de alta densidad— están pensados para hoteles donde la experiencia sensorial es parte del producto. Son más delicados en el mantenimiento pero transmiten un nivel de calidad que el huésped exigente sí distingue y valora.

El gramaje: grosor, peso y durabilidad

El gramaje, expresado en gramos por metro cuadrado (g/m²), indica el peso del tejido y está directamente relacionado con su durabilidad y tacto.

Gramaje (g/m²) Uso recomendado
120–180 Sábanas ligeras, climas muy cálidos
180–220 Uso estándar, hoteles económicos
220–260 Hotel de 3–4 estrellas
260–300+ Hotel de lujo, experiencia premium

Para la mayoría de hoteles, el rango entre 180 y 250 g/m² es el más equilibrado: suficiente densidad para transmitir calidad, sin penalizar el proceso de lavado y secado en lavandería.

Qué necesita cada tipo de establecimiento

Aquí es donde todo lo anterior se traduce en decisiones concretas.

Hostales y hoteles económicos necesitan sábanas que aguanten ritmos de lavado muy intensivos, a menudo con detergentes fuertes y temperaturas altas. La mezcla algodón-poliéster con 144–200 hilos y gramaje en torno a 180–200 g/m² es la opción más racional: resistente, fácil de mantener y económica de reponer.

Hoteles de tres estrellas están en el punto donde el huésped ya tiene expectativas de confort, no solo de limpieza. El algodón 100% a partir de 200–300 hilos y 200–230 g/m² ofrece esa sensación de cama cuidada sin disparar el presupuesto. Es el rango donde la inversión en calidad empieza a notarse en las reseñas.

Hoteles de cuatro estrellas deben trabajar con algodón peinado o egipcio, en el rango de 300–400 hilos y 230–260 g/m². A este nivel, el huésped compara conscientemente con otras opciones de su categoría y espera una cama que se diferencie. Los detalles como el acabado, el brillo y la suavidad tras varios lavados empiezan a importar.

Hoteles de cinco estrellas y boutique justifican la inversión en algodón egipcio de alta densidad, 400–600 hilos o más y gramajes superiores a 260 g/m². Aquí las sábanas son parte del argumento de venta del establecimiento. El huésped que paga por una experiencia de lujo distingue perfectamente entre una sábana correcta y una sábana excepcional.

Sabanas para hostelería

Mantenimiento: cómo alargar la vida útil de las sábanas

Una sábana de calidad mal mantenida se deteriora igual que una de baja gama. Algunas pautas básicas para hostelería profesional:

Usar detergentes neutros o específicos para ropa blanca hotelera y evitar blanqueadores con cloro en ciclos frecuentes, ya que degradan la fibra a largo plazo. Respetar las temperaturas indicadas por el fabricante —el exceso de calor es el principal enemigo del algodón de alta calidad. Secar a temperatura media y retirar las sábanas de la secadora sin dejar que se enfríen dentro, lo que reduce las arrugas y facilita el planchado. Y renovar el stock de forma gradual y planificada para mantener uniformidad visual en las habitaciones.

Conclusión

Elegir las sábanas correctas para tu hotel no es una decisión estética: es una decisión de negocio. El material, el conteo de hilos y el gramaje adecuados para tu categoría alargan la vida útil del producto, reducen los costes de reposición y, sobre todo, influyen directamente en cómo el huésped recuerda su estancia.

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